¿Sería posible Misa de medianoche en Tabarca?

Autor: Jesús Mula Grau

Si conoces esta reserva alicantina, contempla la miniserie Midnight Mass. Y ya no verás ambas del mismo modo. (Sin spoilers)

Si no te interesa la religión ni la fe, te va a convencer. Si tienes creencias, cualquiera de ellas, también te va a gustar. Si te va el misterio, las sombras, la dualidad, la conversión de los personajes, el reverso tenebroso, la eterna lucha del bien contra el mal y, además, cómo no, te atrae más el pecado… no faltes, sé un acólito.

¿Los planos secuencia son lo tuyo? ¿diálogos largos? ¿sustos que no te esperas? ¿frases redondas, respuestas perfectas para cada momento, actores y actrices mejor escogidos que Jesús a sus apóstoles? Aleluya, apúntate, vente a esta misa nocturna.

La última creación del director y guionista Mike Flanagan (Oculus, Doctor Sueño) nos abre la casa del Señor para inmolarnos en una serie inusual. Mejor no saber nada. Empieza por un camino que luego muta a mejor y, es solo mi opinión, se encamina hacia la comunión.

Con la subida de la luz también en este terruño… así que tráete tu propio candil. (Netflix)

Giros de guion cuando no te esperas que haya un giro de guion y vaya ya todo por inercia; inquietud hasta el capítulo 3, en el que, a mi modo de ver, el suspense que se mantiene desde el principio se rompe para mostrar lo que todavía no hacía falta mostrar porque se intuye, por lo que ahí pincha un poco; y un par de personajes casi ya imprescindibles (aunque salga Elliot-Henry Thomas, el de ET, este no destaca, salvo porque su caracterización se nota desde el principio y ya puedes intuir algo).

Para ponerla en un altar

Buenas actuaciones en general, acertadísima ambientación, excelente producción (algún croma se nota pero posiblemente esté hecho adrede para mostrar las ensoñaciones de uno de los protagonistas) y diálogos muy muy elaborados, con un trabajo de documentación por parte de los asesores de la miniserie muy certero, permiten alumbrar este producto de Netflix que algunos se atreven a bendecir y colocarla directamente ya en un altar como una de las mejores del año.

Vente aquí a escuchar unos salmos esta noche, total lapocalisivashegaaaaar! (Netflix)

Más de uno dirá que puede tornarse pesada, lenta, con textos demasiado farragosos (tal vez el que más el capítulo 5), como un oficio religioso de domingo. Sí y no. Yo me he consumido los primeros 50 minutos de cada capítulo (hay 7 y alguno dura hasta una hora y diez minutos) sin enterarme, casi como un suspiro. Pero entiendo que, en función de lo agotado que esté uno ese día, si le acompaña otra persona que también se entierre de lleno en la historia, o si la está visionando por la mañana, por la tarde o, mejor aún, por la noche o madrugada, la percepción puede cambiar enormemente.

Es verdad que en algunos casos hay casi monólogos de personajes de muchos minutos. Pero no siempre es así. Y, además, casi todo viene justificado en la narrativa, permite cerrar el círculo de la historia (que podría tener una segunda temporada). Si después de tres capítulos no eres creyente de esta serie, déjala, ayuna, no te preocupes, estarás absuelto sacramentalmente.

«Tenéis todos la Biblia al revés y sabéis que lo sé”. (Netflix)

Decadencia, desconexión, vida y muerte, o muerte en vida, trascendencia, agua y tierra, ciencia y fe, autoculpa, responsabilidad, amor y odio, pecado, iluminación, sacrificio, generosidad, egoísmo… las enseñanzas sobre el sentido de estos y otros muchos conceptos que nos aporta la serie son interesantes.

Los minutos finales

“¿¿¿Quéeeee??? ¿Qué se te ha vuelto a olvidar el vino para la eucaristía???” El padre Paul, a punto de dar la extrema unción. (Netflix)

Casi sin banda sonora, pero con unos efectos de sonido relevantes; con un trabajo muy cuidado con la iluminación y efectos especiales correctos; junto a unos minutos finales de cada capítulo donde la intensidad y la historia te suben a los cielos, este Midnight Mass es una experiencia religiosa.

Destrozo de la propiedad ajena, que la gente se empelote y desafío a la autoridad suelen ser tres elementos que auguran la beatificación de un producto audiovisual por parte del público. Aquí apenas se da ninguno de ellos. Por eso cabe destacar que es inusual, porque se desmarca de otras series con temáticas más próximas a un público urbanita, contemporáneo, joven y ateo.

Hideo Kojima, diseñador, director de videojuegos japonés y el que fuera vicepresidente de Konami, es, a sus 58 años, uno de los muchos que recomiendan esta serie: «Netflix around the world is full of «Squid Games», but I highly recommend «Midnight Mass« Viene bien, antes, durante y después de Halloween.

Inexplicables

(Aquí viene un resumen de la sinopsis. Si no quieres saber nada, sáltate este párrafo. Va en letra más pequeña para ayudar). «Un relato ambientado en una pequeña comunidad isleña aislada donde las desavenencias existentes se intensifican con el regreso de un joven caído en desgracia (Zach Gilford) y la llegada de un carismático sacerdote (Hamish Linklater). La aparición del padre Paul en la isla coincide con unos acontecimientos inexplicables y aparentemente milagrosos, que avivan la devoción religiosa de los lugareños. Pero ¿acaso hay que pagar un precio por esos milagros?».

En definitiva, es una serie que parece que no pase nada hasta que la liturgia va encajando y todo coge ritmo de misa de góspel. 

Si Misa de Medianoche merece ser canonizada ya es cuestión tuya. Bienaventurado si la ves en Tabarca o en cualquier otra pequeña isla poblada. Amén.

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