‘Ted Lasso’ cree en ti

Apple TV

Autor: Jesús Mula Grau

Ted Lasso es una serie necesaria. Y lo es ahora, con el confinamiento, con tu estado de notemeacerques, manténladistancia, nosalgodecasasoloalMercadona, meacurrucoconmipareja, y también (y aquí me la juego, pero no pierdo nada) lo va a ser siempre, en adelante, cuando nademos de nuevo en la normalidad más anormal y tarada de nuestra sociedad.

Más que nada porque es una serie que te puede ayudar, que te socorre, que te lanza un salvavidas cuando a veces sientes que eres el único que flota solo a millas de tierra; cuando te has perdido por el monte y es en ese momento cuando te das cuenta de que los que están extraviados en realidad son los que vegetan en la ciudad bajo las órdenes del reloj, de la agenda, de la planificación. En definitiva, que es una serie que te invita a preguntarte en qué momento y por qué renuncié a seguir siendo un niño, si esto es lo que quería ser de mayor y si mi vida ya solo puede ir a peor o aún tengo la oportunidad de aferrar las bridas con brío y enfocar con tino. Las respuestas: en diez capítulos

Tú no eres tú

Ted Lasso básicamente permite reencontrarse con uno mismo y realizar un ejercicio de volver a valorar lo que somos, lo que fuimos, lo que podemos ser, lo que todavía estamos a tiempo de poder cambiar en nuestro rumbo de vida. Y también nos proporciona una cinta para medir, para valorar verdaderamente al prójimo. Para recordar cómo hay que tratar a los demás. Para recuperar lo mejor que nos enseñaron nuestros padres, nuestros profesores.

Y te ayuda si tienes un día tonto, tanto si te crees el ombligo del mundo como si eres un jefazo y tratas a tus empleados como mascarillas; tanto si eres un trabajador al que tu superior te ha menospreciado como si eres a quien se le ha ido la bola pensando en que eres un ser superior aunque con menos amigos que la Coke de cereza. Si te sientes solo, si vas automática y robóticamente estresado incluso los domingos adelantando faena para la semana, si eres el rey de las cañas con tus amigos, si eres friki… hasta si eres la persona más encantadora de todas las redes las cuales te controlan a ti no tú a ellas, uno o dos o diez comprimidos de Ted Lasso te van a venir como Nocilla en el dedo.

Official Ted Lasso Twitter

No te quejes

Y voy a repetir aquí lo de friki, por si los demás te ven algo así como un poco enajenado, mientras eres tú el que se cuestiona en qué momento el postureo, el seguir las corrientes por las que se dejan arrastrar casi todos, acumular cosas y más cosas, ver Sálvame o La Isla de las Tentaciones o lo que toque de turno, ponerse a correr solo porque ahora todos hacen running, volver a comprar más cosas porque ya me he cansado de lo que adquirí la semana pasada, o estar horas y horas manipulando, subyugado, poseído por el móvil, en qué momento, te preguntas, se ha convertido esto en mi vida, he dejado de ser fiel a mí mismo y he mutado en otro ser que se queja por casi todo.

Toda aquella persona que aún lleve una niña o un niño dentro va a disfrutar con esta serie. Y ojo que aquí no hay que confundir tonto con buena gente, ingenuo con idealista, optimista con temerario, loco con la convicción de poder hacer más felices a los que nos rodean solo con una sonrisa y dos palabras inesperadas. Eso es Ted Lasso. Te abre los ojos. Te enfrenta a ti mismo para que te audites en qué clase de persona te has convertido y en qué momento dejaste de sonreír y reír más a menudo.

¿Os acordáis de Million Dollar Baby?

Llegados aquí os estaréis preguntando qué tiene que ver una de las obras maestras de Clint Eastwood, Million Dollar Baby (2004, Oscar a la mejor película y mejor actriz) con Ted Lasso. Nada y todo. En la cinta protagonizada por Hilary Swank, el boxeo sirve solo de excusa para abordar distintos aspectos del alma humana y abordar cuestiones éticas y de calado. Absolutamente recomendable. En la serie de Apple TV, el boxeo cámbialo por el fútbol (no me gusta ni lo uno ni lo otro), pero solo es eso, una excusa para, en lugar de un dramón, abrirnos los ojos a la vida a través de la risa, la sonrisa, la ternura y la ausencia de la hipocresía.

No me gustan mucho las series de comedias, (aquí tienes Ted Lasso con la cabecera de Friends) y alguna que otra salvaría, pero esta es mejor que muchas. Es imprescindible, insisto, ahora que casi todos estamos más alicaídos que de costumbre. Es como un chapuzón refrescante en la piscina durante el verano más hot. Y te vas a dar cuenta desde la primera conversación del capítulo 1. Los guionistas se han esmerado. Buenos diálogos y salidas. Cosas que a ti nunca se habrían ocurrido contestar a alguien en momentos de tensión y distensión.

Británicos y dos estadounidenses

A eso súmale los hasta hora casi desconocidos actores británicos Hanna Waddingham (Rebecca, la jefa “mala”), que sale irreconocible en Juego de Tronos y además es cantante; Brett Goldstein (Roy Kent, el “abuelo” cascarrabias), Jeremy Swift (Higgins, el ayudante de Rebecca que se lleva todos los ladridos), Nick Mohammed (Nathan, el “aguador” invisible) y que ahora está con el friendly David Schwimmer en Intelligence; y los estadounidenses Brendan E. Hunt (Coach Beard, el impagable segundo de Ted Lasso) y Jason Sudeikis (Ted Lasso, no encontrarás ninguno como él). Un elenco que podría parecer de perfil bajo, pero que elevan la serie a una categoría brutal sin que nadie esperara nada de ellos.

Definitivamente Jason Sudeikis (Saturday Night Live 2006-2011, Somos los Miller, Cómo acabar con tu jefe…) se ha consagrado con esta serie de la que además es cocreador y coguionista. Aunque es un actor de comedias locas, demostró sus dotes dramáticas en El héroe de Berlín. Y lo cierto es que no es mal actor fuera de la comedia. Tal vez estemos ante el sucesor de Tom Hanks si sabe escoger adecuadamente sus proyectos en la madurez.

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Believe

No he contado aquí el argumento de la serie. Juzguen por ustedes mismos. Solo la recomiendo de manera imprescindible. Porque todos nos merecemos una recompensa. Porque, a veces, pese a perder, sabes que has ganado. Y porque aunque la sociedad te considere un fracaso, en realidad puedes ser un auténtico triunfador. Tan solo tienes que creer en los demás y en ti.

Con Ted Lasso se te va a escapar más de una carcajada aunque no quieras, vas a asistir a momentos delirantes, escenas que te háran sentir feliz por dentro (acordaos del momento dardos) y algún que otro pasaje dramático que a mi juicio chirría en el conjunto de la serie, pero que es muy pasajero. Un visionado que se devora, con apenas 30 minutos por capítulo, gracias al corazón que ha puesto en esta serie Ted Lasso/Jason Sudeikis, tan grande como un Range Rover. Believe.

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