El Significado de la vida: Almas en pena de Inisherin (2022)

Autor: Alejandro Vega Aguilar

Almas en pena de Inisherin (2022) es una de esas películas que se disfrutan más sin saber mucho qué es lo que te vas a encontrar, aunque esto realmente es aplicable a cualquier película. Así que si tenéis pensado verla, primero prepararos unas palomitas, ved la película y luego volved aquí. En este caso dirigido por Martin Mcdonagh no es que nos sorprenda con un plot twist como en Shutter Island (2010), pero sí sorprende con los mensajes e interpretaciones que transmite; y bueno sí, también con algún que otro giro de guion. Confieso que antes de hacer este comentario quería contrastar si lo que yo había interpretado sobre la película concordaba con el resto de opiniones y he de decir que no; o al menos no del todo. Sin embargo me ha consolado ver que hay múltiples interpretaciones: una clara metáfora de la independencia irlandesa, una simple historia de rechazo y ruptura, una reflexión sobre la trascendencia, una meditación sobre la amistad, una representación de la vida ordinaria y sus repercusiones, etc. Y la verdad es que todos tienen razón. Lo que empieza como una aparente comedia, cambia de tono rápidamente con un tortazo emocional tras otro, abarcando todos esos temas (y más) que vemos expuestos en la remota isla de Inisherin en la que se ambienta la película.

La película transcurre durante 1923 en la ficticia isla de Inisherin la cual pertenece a Irlanda. Una isla con probablemente ni 200 habitantes, y ya es mucho decir, donde predomina la vida rutinaria; es un lugar donde los personajes viven prácticamente el mismo día una y otra vez (no es ese tipo de película). Los personajes principales son Pádraic (Colin Farrell), su hermana Siobhán (Kerry Condon) y su amigo Colm (Brendan Gleeson). El personaje de Colin Farrel es un joven inocente y conforme con la vida ordinaria de la isla, no necesita más que a su hermana Siobhán, a su burra Jenny (haciendo de ella misma) y la cerveza de todos los días con su amigo Colm. Por otro lado, este último es un hombre de más avanzada edad agobiado por un vacío existencial producido por esa ordinaria vida de la isla. Por último, Siobhán es una mujer que al igual que Colm está cansada de las expectativas de la isla y tiene el deseo de poder empezar una nueva vida fuera de la isla.

Crítica | Almas en pena de Inisherin

El relato se centra en la amistad de Pádraic y Colm, o más bien en su enemistad cuando Colm decide de manera repentina dejar de hablar con su viejo amigo. Esta decisión viene dada por la crisis existencial que sufre Colm, la cual cree que solo puede sofocar dejando un legado, algo por lo que ser recordado. Decide entonces centrarse de lleno en la música para intentar dejar un legado al nivel de Mozart y para ello condena a Pádraic como un lastre que no le aporta nada, recalcando que no tiene tiempo para sus banales temas de conversación. Tras varios intentos por parte de Pádraic por recuperar la amistad con Colm, tienen una agitada discusión en el pub de la isla. Aquí Pádraic le recrimina a Colm que él antes era amable, a lo que Colm le responde que la amabilidad no perdura, pero sí la música y el arte. Pádraic contraargumenta que precisamente es la amabilidad y el cariño de su familia lo que recordará por siempre. A lo que Colm contesta con que nadie recordará ni la amabilidad, ni a ninguno de ellos en 50 años y vuelve a recalcar que la música trasciende por siglos.

Aunque esta escena tan solo ocurre más o menos a mitad de la película, es la escena que más me llegó y por la que se me ocurrió hacer este comentario; por lo que no seguiré contando mucho más de lo que ocurre a partir de aquí. Es aquí donde se plantea el debate de la existencialidad, ¿cuál es el significado de la vida? Durante la película se nos presentarían tres perspectivas a esta pregunta desde los tres personajes protagonistas.

Primero tendríamos a Colm y su deseo de trascendencia con un toque muy pragmático. Corta su relación con Pádraic por el simple hecho de que no percibe ningún tipo de provecho de él; por lo que por qué debería gastar su limitado tiempo en alguien tan banal. No puede existir un equilibrio entre la mundanidad y lo fructífero, todo momento debe poder ser aprovechado de algún modo. Fundamentalmente, una vez ya no queda nadie que nos recuerde, dejamos de existir, es por ello que trata de aportar un legado con el que ser reconocido.

Pádraic, por otro lado, sería el completo opuesto. Un opuesto que se define por un extremo conformismo, podría morir al minuto de la película y sentirse realizado con la vida que ha tenido. Al contrario de Colm, son esas mundanidades lo que más importa en la vida, el simple hecho de disfrutar momentos como pueden ser una simple conversación sobre cómo ha ido el día ya es suficiente porque al haber sido disfrutado, ya ha sido aprovechado. Parece una actitud bastante sana, pero peca en el hecho de que su conformismo depende plenamente de sus apoyos emocionales, por lo que una vez comienza a perderlos, su vida carece de sentido.

Por último tendríamos a Siobhán, ella se encuentra en un punto medio entre ambas posturas. No siente tan necesaria la idea de trascender y dejar un legado mundialmente reconocido, pero al mismo tiempo no está conforme con la vida que la remota isla puede ofrecer; porque la única ambición de una mujer en esta isla es encontrar marido. Básicamente usa el inconformismo como motor para conseguir la felicidad o satisfacción, pero sin llegar al extremo estoico de Colm. A pesar de que Siobhán acaba dejando la isla y a su hermano, intenta varias veces convencerle para que vaya con ella y aún incluso cuando ya encuentra la felicidad fuera de la isla sigue escribiéndole cartas donde le pide que vaya con ella. Persigue su objetivo pero manteniendo un equilibrio entre lo fructífero y lo mundano.

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En definitiva, Siobhán se muestra como la serenidad ante los dos extremos de conformismo e inconformismo que representan Pádraic y Colm respectivamente. No obstante, también son interesantes los puntos de vista que aportan a la incertidumbre existencial que tanto nos acosa. El significado o sentido de la vida deberíamos dárselo nosotros mismos y no tratar de cumplir expectativas con las que sabemos que no vamos a estar conformes; ya sea trabajando un legado, cultivando un conformismo o buscando un propósito con el que sentirse realizado. Como bien dice Colm, al final todos morimos y somos olvidados, por lo que aprovechemos la vida como queramos.